Recupera potencia y respuesta del motor. Al eliminar la carbonilla, el motor puede respirar y combustionar mejor, recuperando parte del rendimiento perdido.
Reduce el consumo de combustible. Una combustión más eficiente puede traducirse en un menor consumo, especialmente si el motor tenía una acumulación importante de carbonilla.
Mejora el ralentí. El motor suele funcionar de forma más estable, con menos vibraciones y tirones.
Reduce las emisiones contaminantes. Al quemar mejor la mezcla de aire y combustible, disminuyen las emisiones de hidrocarburos y monóxido de carbono.
Protege componentes del motor. Mantener limpios los inyectores, las válvulas y la cámara de combustión ayuda a reducir el desgaste y puede prolongar la vida útil del motor.
Facilita el arranque. En algunos casos mejora el arranque en frío y elimina pequeños fallos de encendido provocados por depósitos de carbonilla.
Recupera potencia y respuesta del motor. Al eliminar la carbonilla, el motor puede respirar y combustionar mejor, recuperando parte del rendimiento perdido.
Reduce el consumo de combustible. Una combustión más eficiente puede traducirse en un menor consumo, especialmente si el motor tenía una acumulación importante de carbonilla.
Mejora el ralentí. El motor suele funcionar de forma más estable, con menos vibraciones y tirones.
Reduce las emisiones contaminantes. Al quemar mejor la mezcla de aire y combustible, disminuyen las emisiones de hidrocarburos y monóxido de carbono.
Protege componentes del motor. Mantener limpios los inyectores, las válvulas y la cámara de combustión ayuda a reducir el desgaste y puede prolongar la vida útil del motor.
Facilita el arranque. En algunos casos mejora el arranque en frío y elimina pequeños fallos de encendido provocados por depósitos de carbonilla.